Capul de bour en la Catedral de la Almudena de Madrid: el panteón de los Pedroso-Sturdza

Capul de bour en la Catedral de la Almudena de Madrid: el panteón de los Pedroso-Sturdza.

En la cripta de la catedral de Santa María la Real de la Almudena nos encontramos un sepulcro en el que aparece una imagen familiar para rumanos y moldavos: una cabeza de uro como los que cazaba Dragos. ¿Por qué este lugar tan ligado a Madrid alberga un símbolo heráldico que nos habla de una remota región de Rumanía?

El sepulcro hace las veces de panteón familiar de la familia Pedroso-Sturdza y, por ello, sobre el mismo aparecen los escudos nobiliarios de ambas familias: el que aparece a la derecha pertenece a Sturdza, la cual, a su escudo familiar quiso añadir el uro de la añorada Moldavia. El panteón, reducido a un gran sepulcro adosado a uno de los muros, contiene tres grupos de inscripciones organizadas de la siguiente forma:

Parte superior central:

Excmos. Sres.

Condesa de San Esteban de Cañongo, nacida Marie Sturdza +  19 – 1 – 1931

Y

Luis de Pedroso y Madan, conde de San Esteban de Cañongo

Y conde de Beerhaven

gentilhombre de Cámara con ejercicio de SM el rey D. Alfonso XIII  Embajador de España + 8 – 2 – 1952

María Sturdza era nieta de Miguel Sturdza (1794 – 1884), príncipe reinante en Moldavia entre 1834 y 1849. La princesa María falleció en París y al funeral acudieron personalidades como sus primas Natalia de Serbia y la princesa Bibesco (seguramente Marta Bibescu, una fascinante mujer que podría haber sido fugaz amante de Alfonso XIII). María desarrolló una vida social propia de una mujer de su condición y posición social, pero también se interesó por la vida intelectual figurando, por ejemplo, como destacada socia del Lyceum Club, una asociación cultural femenina animada por algunas de las de mujeres más cultivadas y relevantes de las décadas de los años veinte y treinta.

Luis de Pedroso y Madan (1876 – 1952), V conde de San Esteban de Cañongo y conde de Beerhaven, era hijo de José de Pedroso y de María de los Dolores Madan – de la cual tenemos un cuadro en el Museo del Prado, obra de Felix-Henri Giacomotti -. Como indica el sepulcro, Luis de Pedroso fue gentilhombre de Cámara con ejercicio de SM el rey D. Alfonso XIII y destacó en el desempeño de labores diplomáticas. Su relación con los países del Este no se limitará a su matrimonio con una princesa rumana, sino que, todavía durante la Guerra Civil española, en febrero de 1939, fue nombrado encargado de negocios de la legación española en Polonia por el Gobierno de Burgos, cargo que desempeñó hasta julio de 1940, si bien, en septiembre de 1939 tuvo que refugiarse en Rumanía con motivo de la invasión alemana. En 1943 fue nombrado cónsul general en Túnez, pero fue jubilado en 1946, momento en el que fija su residencia en Tánger, donde fallecerá en 1952.

Del matrimonio Pedroso-Sturdza nacieron tres hijas: María Dolores, Margarita de Pedroso y Mercedes, de las cuales, las dos primeras también recibieron sepultura en la cripta de la Almudena.

Así, en la parte inferior izquierda del panteón, nos encontramos con una lápida en la que aparece el nombre de Dolores de Pedroso y Sturdza, Condesa de San Esteban de Cañongo, Lazo de Dama de (la Orden de) Isabel la Católica 2 – 3 -1986 y una inscripción  “oh, Tierra, sé leve sobre ella como ella lo fue sobre ti”.

Dolores, a cuya figura ya nos acercamos en Una (medio) rumana en el Museo del Prado: Dolores de Pedroso y Sturdza en la playa de Biarritz publicado por el Periódico El Rumano en España en septiembre de 2017.

Destacó como especialista en el estudio del baile y la danza, tema sobre el que produjo gran cantidad de artículos que publicó en revistas nacionales y extranjeras y para los cuales entrevistó a personalidades notables del mundo del espectáculo y la danza; no obstante, es recordada por ser una de las primeras mujeres corresponsal de guerra, siendo enviada a Etiopía en plena invasión italiana. Allí destacó no solo como periodista y escritora, sino por su compromiso por las víctimas de la guerra, pues, como señala Gonzalo Jar Couselo, “a raíz de los primeros ataques con gas contra la población civil por parte del bando italiano, ambas periodistas dejaron momentáneamente sus ocupaciones profesionales y se fueron al hospital a ayudar en la atención a las víctimas del conflicto como enfermeras”.

En la parte inferior derecha del panteón, encontramos a Margarita de Pedroso y Sturdza, Condesa de Madan y Condesa de San Esteban de Cañongo, escritora y placa al mérito de la Excma. Diputación de Guadalajara.

Margarita nació en Bruselas en 1911 y falleció el 17 de enero de 1989 en Madrid. En su sepulcro se destaca su faceta de escritora y benefactora de la localidad alcarreña de Brihuega. Margarita de Pedroso y Sturdza se inició en la pintura – recibió clases de Timoteo Pérez Rubio, marido de Rosa Chacel y visitaba a Vázquez Díaz, el cual haría un retrato del exiliado erudito rumano Alexandru Busuioceanu -; sin embargo, Rosa Chacel descubrió el talento de Margarita para la escritura tras leer un ensayo suyo publicado en la Revista de Occidente. Quizá el mayor estímulo para Margarita fue el poeta Juan Ramón Jiménez, con el que mantuvo una intensa relación de amistad que, en el caso del poeta, fue de amor platónico. Los padres de Margarita eran amigos de la pareja formada por Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí – de hecho, esta había colaborado con su madre en la publicación de una colección de postales sobre los Reyes de España – y ambos, Juan Ramón y Margarita, se dedicaron poemas, como “Ensimismamiento primaveral”, escrito para ella por el onubense, y el libro de poemas Rosas, escrito por Margarita y en el que se percibe la añoranza por los buenos ratos de conversación con el autor de Platero y yo.

Además de Rosas – que fue prologado por Rafael Sánchez Mazas – Margarita escribió dos libros de cuentos: Cabeza a pájaros y la Infanta y otros cuentos y El volcán y el potro de Coipué y desarrolló también una intensa actividad intelectual durante los años cuarenta y cincuenta junto a escritores como Dionisio Ridruejo o Agustín de Foxá, entre otros muchos. Tras ejercer como cronista para ABC en el extranjero, en 1971 regresa a España y se instala en Brihuega, donde adquirirá la antigua Casa de Gramáticos – que ella quiso llamar, por ello, El domine – y donde colaborará en la restauración del patrimonio histórico-artístico de la localidad por lo cual será recordada, entre otras formas, con una calle.  Años después, la vivienda sería adquirida por el escritor y periodista Manuel Leguineche.

En 1987, tras el fallecimiento de su hermana Dolores, y no mucho antes de fallecer ella misma, dona al Prado el cuadro en el que aparece la primera en la playa de Biarritz pintando por Chabas.

Es interesante destacar que Margarita nunca olvidó sus raíces rumanas puesto que, si en la época en la que mantuvo una amistad más intensa con Juan Ramón Jiménez se la describe como lectora de Tudor Arghezi, en 1981, con motivo de un reportaje para ABC, la autora del mismo, señala que el salón de su casa estaba presidido por una gran fotografía de la reina María de Rumanía.

Para saber más:

Biografía de Luis de Pedroso y Madan:

http://dbe.rah.es/biografias/64467/luis-de-pedroso-y-madan

La casa de Margarita de Pedroso y Sturdza en Brihuega (Guadalajara):

https://www.engelvoelkers.com/es-es/propiedad/casona-alcarrena-en-entorno-historico-3692084.1201389_exp/

ABC – hemeroteca digital

AGUILERA SASTRE, Juan

Las fundadoras del Lyceum Club Femenino Español. Brocar: Cuadernos de investigación históricaNº 35, 2011, págs. 65-90

JAR COUSELO, Gonzalo

Mujeres corresponsales de guerra. Cuadernos de periodistas: revista de la Asociación de la Prensa de MadridNº. 16, 2009, págs. 39-60

MARTÍN, Jorge

Una (medio) rumana en el Museo del Prado: Dolores de Pedroso y Sturdza en la playa de Biarritz

http://www.periodicoelrumano.es/una-medio-rumana-en-el-museo-del-prado-dolores-de-pedroso-y-sturdza-en-la-playa-de-biarritz/

JORGE MARTÍN

PROFESOR DE HUMANIDADES

Fotos: Archivo de colaboradores – JORGE MARTÍN, PROFESOR DE HUMANIDADES