República de Moldavia: transición necesaria, perspectivas inciertas

Foto: Parlamentul Republicii Moldova / Facebook

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Dorin Dusciac es doctor en Ciencias Físicas y en la actualidad es consultor en asuntos de energía del Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas. Entre junio de 2014 y febrero de 2015 ejerció como viceministro en el Ministerio de Medio Ambiente de la República de Moldavia.

La República de Moldavia acaba de atravesar un período de cambios internos que, parece, ponen fin a varios meses de inestabilidad e incertumbre desde el punto de vista político.

Las elecciones parlamentarias del pasado 24 de febrero, que se han desarrollado por primera vez según el sistema electoral mixto (la mitad de los diputados elegidos lo fueron a partir de listas cuyo escrutinio era proporcional, mientras que la otra mitad lo fueron por circunscripciones uninominales), habían conducido a una situación que deja a priori muy pocas posibilidades de formación de una mayoría parlamentaria estable.

Por una parte, el Partido Demócrata, que ha acaparado el poder absoluto desde hace más de tres años, ha obtenido siete escaños de 101, haciéndole imposible formar, por él mismo, una mayoría e investir un gobierno. Incluso si fuera apoyado por los siete diputados del partido « Sor » y por los 3 célebres diputados independientes adscritos al Partido Demócrata, la cuenta no saldría. Paradójicamente, el PD se encuentra en esta situación después de haber obtenido el mejor resultado de toda su existencia en unas elecciones legislativas –en las elecciones de 2014 solamente 19 demócratas obtuvieron escaño en el parlamento moldavo -. A lo largo del año 2015, numerosas « migraciones » de antiguos comunistas o liberal-demócratas han permitido al PD constituir un grupo parlamentario que tiene más del doble de diputados y que formó al inicio de 2016 una « mayoría estable » con el Partido Popular Europeo de Moldavia (antiguos liberal-demócratas) y el Partido Liberal.

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En 2019 la situación cambió radicalmente, ya que las dos principales fuerzas políticas que accedieron al Parlamento –  el Partido de los Socialistas de la República de Moldavia (PSRM), de izquierda y prorrusa, con 35 diputados, y la coalición ACUM, de centroderecha y proeuropea, formada por la Plataforma Dignidad y Verdad et el Partido Acción y Solidaridad, con 26  – se mostraron, desde el principio, furibundamente opuestos a cualquier alianza con el Partido Demócrata. Las sospechas que recaen sobre Vladimir Plahotniuc, el hombre más rico del país y que se ha convertido en los últimos años en el políticamente más poderoso  de Moldavia, han provocado que ni derecha ni izquierda quisieran dialogar con él. En efecto, Plahotniuc y su círculo más próximo han sido blanco principal de acusaciones muy graves desde todos los partidos, principalmente, por su implicación en la desaparición de mil millones de dólares americanos de las arcas del estado entre 2014 y 2015, la instauración de un sistema político y económico basado en la corrupción, el sojuzgamiento de la justicia y la constitución de un estado patrimonial al servicio de un clan mafioso.

Durante más de tres meses después de las elecciones de febrero una « extraña guerra » ha dominado el panorama político moldavo: los tres partidos mayoritarios sostienen programas incompatibles, mientras que, en relación a la política internacional, los socialistas preconizan un acercamiento con Rusia, la derecha se declara prooccidental y proeuropea y el PD ha adoptado recientemente una nueva política denominada pro Moldavia. Así las cosas, ninguno de estos partidos ha puesto en marcha negociaciones con vistas a formar una mayoría. Oficialmente, no ha tenido lugar ningún diálogo entre los líderes o los representantes de estas formaciones políticas, lo que podría abocar al país a unas elecciones parlamentarias anticipadas. El desbloqueo se produjo tras la visita, a principios de junio de representantes de la Federación de Rusia – en la persona del adjunto al primer ministro ruso Dmitri Kozak – y del Comisario europeo para la ampliación, Johannes Hahn. Los encuentros de estos emisarios con el PSRM y la coalición ACUM se hicieron a puerta cerrada, de modo que se desconocen los detalles  de las conversaciones y conclusiones a las que se llegaron, pero, algunos días más tarde, para sorpresa general, se produjo un acuerdo entre los socialistas y los diputados de la derecha.

El 8 de junio, los 61 diputados de esta nueva mayoría, eligieron a Zinaida Greceannîi, presidenta del PSRM, como presidenta del parlamento y Maia Sandu, presidenta del PAS sería investida como Primera Ministra del nuevo gobierno. El papel más importante en la formación de esta mayoría puede ser atribuido, sin duda, al repentino cambio del presidente de la República, Igor Dodon, cuya elección en 2016 fue apoyada  por el Partido Demócrata. En el nuevo gobierno, el líder de la Plataforma « Dignidad y Verdad », ostenta el cargo de vice primer ministro y ministro del Interior.

Durante más de una semana, del 8 de junio al 14 de junio, el país estuvo dominado por tensiones institucionales y políticas, generadas por el rechazo del PD de reconocer la nueva coalición y el gobierno elegido por esta, tensiones sostenidas por una serie de decisiones urgentes y cuestionables tomadas por el Tribunal Constitucional, que anuló las decisiones votadas en el Parlamnento el 8 de junio. Esta dualidad de poder y la intempestiva huida del país de Vladimir Plahotniuc y de algunos de sus colaboradores más próximos, desprovistos de todo apoyo occidental – la Unión Europea y los Estados Unidos se han negado a negociar con los líderes del PD -, ha obligado a los Demócratas a reconocer su derrota y pasar a la oposición. Algunos días más tarde, el Tribunal Constitucional revisó y anuló sus propias decisiones del 8 y 9 de junio, y, a continuación, su presidente procedió a dimitir. El nuevo gobierno fue inmediatamente reconocido por la comunidad internacional, de manera que se abre un proceso de desoligarquizacion, mientras que, por su parte, el PD, tras la dimisión de su presidente y la desaparición de varias figuras influyentes de su entorno, inicia un proceso de reconstrucción.

Las perspectivas de esta coalición contra natura formada por fuerzas políticas que se oponen tanto en el plano de la doctrina política como en la orientación de la política exterior del país, resultan desconocidas. Al final del año 2020 tendrán lugar elecciones presidenciales y el lider socialista Igor Dodon será el candidato natural de la izquierda. Antes de esto, las elecciones locales tendrán lugar el 20 de octubre de 2019. El fantasma de las elecciones legislativas anticipadas parece haberse alejado, al menos en el discurso oficial de los representantes de la coalición; sin embargo, es poco probable que las contradicciones entre la izquierda y la derecha, sobre todo en relación a las cuestiones de política internacional, no vuelvan al primer plano antes del fin de esta legislatura, de aquí a poco menos de cuatro años. 

Dorin Dusciac

Doctor en Ciencias Físicas y consultor en asuntos de energía del Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas

Viceministro en el Ministerio de Medio Ambiente de la República de Moldavia (Junio de 2014 – Febrero de 2015)

Foto: Dorin Dusciac / Facebook